“¿Hablas español?” Me preguntan muchas personas la primera vez que se dirigen hacia mí, lo gracioso es que algunos me lo preguntan después de que haya hablado con ellos… en español.

Bueno, eso se debe a mi aspecto; no mi aspecto físico, porque por mi aspecto físico no sabrían diferenciarme de cualquier otra ciudadana europea, sino por mi vestimenta: por el velo. Lo primero que piensa mucha gente al ver a una mujer con el velo es que esta es extranjera; relacionan el islam con algo ajeno a su país y, a los musulmanes, como extranjeros que han llegado a España recientemente y no la conocen demasiado bien. Para algunos es difícil concebir la idea que alguien, igual de español o española que ellos mismos, pueda ser musulmán o musulmana. Simplemente no lo ven como dos condiciones compatibles.

Ese es el motivo por el cual estoy dispuesta a compartir parte de mis experiencias viviendo como musulmana en un país en el que se nos considera extranjeros; lo hago para ayudar a otra gente a entender mejor a personas como yo y porque quiero que llegue un día en el que, al salir a la calle, pueda sentir que estoy en mi país.